lunes, 16 de julio de 2012

REY JORGE III DEL REINO UNIDO DE LA GRAN BRETAÑA E IRLANDA.

Jorge de Hannover. Nació prematuramente el 04 de junio de 1738 en Norfolk House, Londres. Hijo de Federico Luis, Príncipe de Gales, y dela Princesa Augusta de Sajonia-Gotha. Sus padrinos fueron el Rey Federico I de Suecia, el Duque Federico III de Sajonia-Gotha y Sofía Dorotea de Hannover, Reina de Prusia. Jorge II y su hijo el Príncipe de Gales tenían una relación muy difícil. Jorge y sus hermanos fueron desterrados de la Corte en sus primeros años. En 1751, Federico Luis murió, dejando al Príncipe Jorge el Ducado de Edimburgo. El nuevo Duque de Edimburgo era, entonces, el presunto heredero al trono, y fue nombrado posteriormente Príncipe de Gales. Jorge, Príncipe de Gales, heredó la corona cuando murió su abuelo, Jorge II, el 25 de octubre de 1760. Entonces, se organizó la búsqueda por toda Europa de una esposa conveniente. El 08 de septiembre de 1761, en la Capilla Real del palacio de St. James, Jorge se casó con Carlota de Mecklenburgo-Strelitz. Dos semanas después, ambos fueron coronados en la abadía de Westminster. Carlota era hija se Carlos I, Duque de Mecklenburgo-Strelitz, y de la Princesa Isabel de Sajonia-Hidburghausen. De esta unión nacieron 15 hijos: Jorge IV; Federico Augusto, Duque de York y de Albany; Guillermo Enrique, Duque de Clarence y de St. Andrews, sucesor de su hermano mayor en el trono con el nombre de Guillermo IV; Carlota Augusta, Princesa Real, casada con Federico I, Rey de Wurttemberg; Eduardo Augusto, padre de la futura Reina Victoria I; Augusta Sofía; Isabel, casada con Federico VI, Landgrave de Hesse-Homburgo; Ernesto Augusto, Duque de Cumberland y de Teviotdale, sucesor de su hermano Guillermo IV como rey de Hannover; Augusto Federico Duque de Sussex y Conde de Inverness; Adolfo Federico, Duque de Cambridge y Conde de Tipperary; María, casada con Guillermo Enrique de Hannover, Duque de Gloucester; Sofía; Octavio; Alfredo; y Amelia. La década de 1760, los colonos norteamericanos se volvieron cada vez más reticentes en pagar los impuestos británicos, por lo que se hacía difícil para la Corona costear sus incursiones militares y la defensa de las colonias norteamericanas de levantamientos nativos. Jorge III, estimó que el deber principal de los colonos era someterse a él y a Gran Bretaña y se ofendió por la actitud rebelde de los norteamericanos. Los norteamericanos se mostraron cada vez más hostiles a las tentativas británicas de imponer impuestos en las colonias. El conflicto armado estalló en América en 1775 y el 04 de julio de 1776 (Día de la Independencia de Estados Unidos), las colonias declararon su independencia de la Corona. Jorge III se indignó cuando se enteró de las opiniones de los colonos. Aunque la guerra contra los colonos le fue favorable a Gran Bretaña en un comienzo, la situación cambió completamente después de la rendición del Teniente-General británico John Burgoyne en la Batalla de Saratoga. En 1778, Francia firmó un Tratado de Amistad con los nuevos Estados Unidos. Jorge III estaba entonces en guerra con Francia, y en 1779 lo estaba también con España. Jorge III admitió finalmente la derrota en Norteamérica y aceptó entrar en negociaciones de paz. El Tratado de París y el asociado Tratado de Versalles fueron ratificados en 1783. El primer tratado aseguró el reconocimiento de los nuevos Estados Unidos por Gran Bretaña. El segundo tratado estipuló que Gran Bretaña cedería Florida a España y concedería acceso a las aguas de Terranova a Francia. Durante el ministerio de Pitt, Jorge III fue extremadamente popular. El público apoyó los viajes exploratorios al Océano Pacífico. Jorge III también ayudó a la Royal Academy con grandes concesiones económicas de sus fondos privados. Además, los británicos admiraban la fidelidad que el Rey profesaba a su esposa, al contrario de sus dos antecesores. Se hicieron también grandes avances en diversos campos, tales como la ciencia y la industria. La salud personal de Jorge III, sin embargo, estaba en muy malas condiciones. Sufría una enfermedad mental, que ahora se cree era un síntoma de la porfiria. El Rey mostró síntomas de demencia imposibles de ignorar y representó una amenaza a su propia vida. Luego de que Jorge III se recuperara de su enfermedad, su prestigio aumentó considerablemente. La Revolución francesa, en la cual la monarquía francesa había sido derrocada, preocupó a muchos terratenientes británicos. Francia declaró posteriormente la guerra a Gran Bretaña en 1793, y Jorge III pronto representó la resistencia británica. Por bien preparada que Gran Bretaña estuviese, Francia era más fuerte. La Primera Coalición (que incluía a Austria, Prusia y España) fue derrotada en 1798. La Segunda Coalición (que comprendía a Austria, Rusia y el Imperio otomano) fue vencida en 1800. Al final, Gran Bretaña tuvo que luchar sola contra Napoleón Bonaparte. Entretanto, el Rey sufrió otro ataque de locura, pero se recuperó rápidamente. En octubre de 1801, hizo las paces con Francia, y en 1802 se firmó el Tratado de Amiens. Jorge III no consideraba la paz con Francia como "verdadera", sino que era nada más un experimento. En 1803, las dos naciones se volvieron a declarar la guerra. En 1804, Jorge III se vio nuevamente afectado por la porfiria. Se formó una nueva coalición con Austria, Rusia y Suecia. La Tercera Coalición, sin embargo, tuvo el mismo final que la Primera y Segunda Coaliciones, siendo derrotada en 1805. Una invasión de Napoleón parecía inminente, pero la posibilidad desapareció después de que el Vicealmirante Horatio Nelson, I vizconde Nelson, obtuviera la célebre victoria en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805). En 1810, Jorge III se puso peligrosamente enfermo, siendo la causa posible de esta brusca recaída la muerte de su adorada hija menor, la Princesa Amelia, víctima de erisipela o de porfiria. Para 1811, Jorge III había quedado permanentemente loco y se decidió confinarlo en el castillo de Windsor hasta su muerte. El Parlamento aprobó en 1811 el Acta de Regencia, y el Príncipe de Gales actuó desde entonces como Regente durante el resto de la vida de Jorge III. Lord Liverpool supervisó la victoria británica en las guerras napoleónicas. El subsecuente Congreso de Viena dio aumentos territoriales significativos para Hannover, que fue elevada de electorado a reino (12 de octubre de 1814). Mientras tanto, la salud de Jorge III se deterioraba. En la Navidad de 1819, sufrió otro ataque de locura y habló incoherencias durante 58 horas, al final de las cuales entró en coma. El 29 de enero de 1820 murió Jorge III, ciego, sordo y loco, en el castillo de Windsor, a los 81 años de edad. Fue sepultado el 16 de febrero en la Capilla de San Jorge, en Windsor. El Rey Jorge III fue sucedido por el primero de sus hijos Jorge IV, y luego por otro hijo, Guillermo IV. Guillermo IV, quien tampoco dejó hijos legítimos tras su muerte, le dejó el trono a su sobrina, Victoria, la última monarca de la Casa de Hannover.