viernes, 20 de julio de 2012

PRINCESA SOFIA DE GRAN BRETAÑA.

Sofía de Hannover. Nació el 03 de noviembre de 1777 en el palacio de Buckingham, Londres. Hija del Rey Jorge III del Reino Unido y de Carlota de Mecklenburgo-Strelitz. Sus padrinos fueron el Príncipe Augusto de Sajonia-Gotha-Altenburgo, Filipina Carlota de Prusia, la Duquesa de Brunswick-Wolfenbüttel y Luisa Federica de Württemberg, Duquesa de Mecklemburgo. Durante su juventud, Sofía fue más allegada a su padre, quien prefería a las hijas sobre los hijos, así como por el hecho de que tanto ella como sus hermanas tenían miedo de su propia madre. Las Princesas fueron bien educadas aunque criadas en una casa de carácter extremadamente rígido. Sofía y sus hermanas tenían permiso para practicar deporte y jugar con sus hermanos. En 1792, Sofía y su hermana María empezaron a participar en más actividades con su familia. Era guapa, delicada y apasionada. A pesar de que no le gustaba la idea de casar a sus hijas, el Rey Jorge tenía ya expresada la intención de encontrar maridos adecuados para ellas cuando tuviesen la edad suficiente. Sin embargo, los frecuentes ataques de locura que el Rey sufría junto a los deseos de la Reina de que sus hijas fuesen sus compañeras hasta el fin de su vida impidieron que los potenciales candidatos cortejasen a las Princesas. Como resultado, tanto Sofía como sus hermanas, a excepción de la Princesa Carlota crecieron aisladas del mundo en la casa de su madre, a la que constantemente se referían como «convento». A pesar de que nunca se casó, existieron rumores de que Sofía había quedado embarazada de Thomas Garth, un escudero de su padre, y que dio a luz a un hijo ilegítimo en verano de 1800. Los esfuerzos de parte del Príncipe regente para otorgar una mayor independencia a las hermanas se adelantaron por la muerte de su madre en 1818. En sus últimos años de vida, Sofía vivió en casa de su sobrina, la Princesa Victoria de Kent, futura Reina Victoria del Reino Unido, en el palacio de Kensington. Tras haber padecido ceguera durante más de 10 años, la Princesa murió el 27 de mayo de 1848, a los 70 años de edad. Fue sepultada en el palacio de Kensington.