jueves, 28 de junio de 2012

ENRIQUE ESTUARDO. DUQUE DE YORK. CARDENAL DE LA IGLESIA CATOLICA.

Enrique Estuardo. Nació el 06 de marzo de 1725 en el palacio de Muti, Roma, durante el exilio de sus padres. Fue el heredero jacobita, cuarto y último en reclamar públicamente los tronos de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Hijo de James Francis Edward Stuart, conocido por sus oponentes como "el Viejo Pretendiente", y de la Princesa María Klementyna Sobieska, nieta del Rey polaco Juan III Sobieski. A diferencia de su padre, James Francis Edward Stuart, y su hermano, Charles Edward Stuart, Enrique no hizo ningún esfuerzo para apoderarse del trono. A la muerte de su hermano en 1788, Enrique llegó a ser conocido por los jacobitas, y dentro de su séquito personal, como Enrique IX de Inglaterra e Irlanda y de Escocia. El papado no reconoció a Enrique como el gobernante legítimo de Inglaterra, Escocia e Irlanda, pero se refirió a él como el Cardenal Duque de York. Pasó su vida en los Estados Pontificios y tuvo una larga carrera en el clero de la Iglesia Católica Romana, llegando a convertirse en el decano del Colegio Cardenalicio y en Cardenal-Obispo de Ostia y Velletri. En el momento de su muerte, era uno de los cardenales que más sirvieron en la historia de la Iglesia. Tras la Revolución Francesa, perdió sus beneficios reales franceses y cedió muchos otros recursos para ayudar al Papa Pío VI. Esto, además de la incautación de sus bienes, lo convirtió en una persona pobre. En septiembre de 1803 se convirtió en decano del Colegio de Cardenales y por lo tanto en el cardenal obispo de Ostia y Velletri, a pesar de que siguió viviendo en el palacio episcopal de Frascati. Allí murió el 13 de julio de 1807, a los 82 años de edad. En virtud de su propia voluntad, que firmó como "Henry R", le sucedió en todos sus presuntos derechos británicos su amigo más cercano y pariente de sangre, Carlos Manuel IV de Cerdeña. Pero nunca, Carlos ni sus descendientes pronunciaron públicamente sus aspiraciones jacobitas. Enrique Benito, su hermano, su padre y su madre están enterrados en la cripta de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.