domingo, 24 de junio de 2012

JACOBO FRANCISCO EDUARDO. PRINCIPE DE GALES.

Jacobo Francisco Eduardo Estuardo. Desde el momento de su nacimiento, el 10 de junio de 1688, en el Palacio de St. James, el Príncipe fue objeto de controversia. Hijo del Rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, y de su esposa católica, María de Módena. Inmediatamente se corrió el rumor de que el verdadero hijo del Rey había nacido muerto y reemplazado por otro niño. A los seis meses de edad, madre e hijo se trasladaron por razones de seguridad a Francia, mientras que el Rey siguió luchando para retener su corona. Jacobo fue reconocido por su primo, el Rey Luis XIV de Francia, como el heredero legítimo a los tronos de Inglaterra y Escocia y se convirtió en cabeza del movimiento jacobita. A la muerte de su padre en 1701, Jacobo se declaró como el Rey Jacobo III de Inglaterra y VIII de Escocia y fue reconocido como tal por Francia, España, los Estados Pontificios y Módena. Estos estados se negaron a reconocer a Guillermo III y María II, como soberanos legítimos. Como resultado de sus tronos perdidos reclamados por su padre, Jacobo fue condenado por traición en Londres el 02 de marzo de 1702, y sus títulos fueron decomisados. Jacobo intentó una invasión, el 23 de marzo de 1708. Sin embargo, sus barcos franceses fueron rechazados por la flota del almirante Sir George Byng. Si hubiera renunciado a su fe católica, Jacobo hubiera logrado muy probablemente la restauración, pero se negó a hacerlo. Como resultado, en 1714, un protestante de habla alemana se convirtió en Rey del Reino de reciente creación de la Gran Bretaña, Jorge I. En 1713, la Guerra de Sucesión Española terminó con el Tratado de Utrecht, que, entre otras condiciones, obligó a Francia a expulsar a Jacobo del país. En 1715, Jacobo piso suelo escocés, pero se mostró decepcionado por la fuerza de apoyo que encontró. Regresó a Francia, donde no fue bienvenido, el Rey Luis XIV ya había muerto. El Papa Clemente XI le ofreció el Palacio Muti en Roma como su residencia, y él aceptó. Inocencio XIII, al igual que su antecesor, mostró un gran apoyo. Jacobo recibió una pensión vitalicia que le permitió organizar una corte romana jacobita. El 03 de septiembre de 1719, Jacobo Francisco Eduardo Estuardo se casó en la Capilla del Palacio Episcopal de Montefiascone, con María Clementina Sobieska, nieta del Rey polaco Juan III Sobieski. De dicho matrimonio nacieron dos hijos: Crlos Eduardo Estuardo; y Enrique Benedicto Estuardo, Cardenal de la Iglesia Católica Romana. Inicialmente, la hija de Felipe de Orleáns, había sido sugerida como esposa del pretendiente al trono. Tras el fracaso de Jacobo, la atención se volvió hacia su hijo Carlos, "el Joven Pretendiente", cuya rebelión de 1745 se acercó al éxito. Con el fracaso de esta rebelión, las esperanza de los Estuardo en recuperar el trono fueron eliminadas. Padre e hijo se enfrentaron en repetidas ocasiones, y las relaciones entre ellos se rompió por completo cuando Jacobo jugó un papel importante en la elección de su hijo Enrique como Cardenal. Jacobo murió en Roma el 01 de enero de 1766, y fue sepultado en la cripta de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.