martes, 1 de mayo de 2012

ANA DE CLEVES. REINA CONSORTE DE INGLATERRA.

Ana de Cleves. Nació en 22 de septiembre de 1515 en Düsseldorf. Hija de Juan III, Duque de Cléveris y de María de Julich, Heredera de los Ducados de Julich, Berg y Ravensberg. Tras la muerte de Juan III en 1538, el hermano de Ana, Guillermo se convirtió en Duque de Jülich-Cleves-Berg, luciendo el prometedor epíteto de "El Rico". En 1526, su hermana mayor, Sibila se había casado con Juan Federico, Elector de Sajonia, cabeza de la confederación protestante de Alemania y considerado el "Campeón de la Reforma." A los doce años de edad, Ana fue prometida a Francisco, hijo y Heredero del Duque de Lorena, quien tenía sólo diez años de edad, pero el compromiso fue cancelado en 1535. Siendo el Duque de Cléveris aliado de los Príncipes protestantes, Enrique VIII de Inglaterra necesitaba una alianza con él. La continua disputa del Duque con Carlos V sobre los Güeldres hizo que fuera un aliado conveniente para Enrique al comienzo de la Tregua de Niza. El canciller Thomas Cromwell instó al Rey a este enlace. Tanto Enrique como Ana descendían de Carlomagno a través de Balduino IV, Conde de Flandes. Se le encargó al artista Hans Holbein el Joven retratar a Ana y a su hermana menor, Amelia, pues Enrique estaba considerando a ambas como candidatas para ser su cuarta esposa. Enrique pidió al artista que fuera tan preciso como fuera posible, que no halagase a las hermanas. Las negociaciones con Cléveris estaban en plena acción para marzo de 1539. Cromwell supervisó las conversaciones y un tratado de matrimonio se firmó el 04 de octubre de aquel año. Enrique valoraba la educación y la formación cultural en una mujer, pero Ana carecía de ambas pues no se la había educado en ese sentido. Era hábil en labores de aguja y le gustaba jugar a las cartas. Podía leer y escribir correctamente, pero sólo en alemán. A pesar de todo, Ana era considerada amable, virtuosa y dócil, cualidades que hacían de ella una candidata apropiada para Enrique. Ana fue descrita por el embajador francés, Charles de Marillac, como alta y delgada, "de mediana belleza, y de apariencia bien segura y resuelta". Tenía el pelo oscuro, de tez morena, era solemne según las costumbres inglesas y aparentaba más edad de la que tenía. Enrique se mostró satisfecho con el resultado. Hoy en día se sabe que los artistas de la corte tenían detalles con las personas importantes a las que retrataban. Según los cánones de la época, Ana era realmente fea: era alta y corpulenta, y su rostro poco agraciado mostraba además las cicatrices cutáneas de haber padecido la viruela. Enrique estaba impaciente por ver a su futura novia. Así que marchó a Rochester y no se sintió satisfecho con la llegada de Ana a Inglaterra. Sintió que había sido engañado, pues todo el mundo había alabado los atractivos de Ana: "No es en absoluto tan bella como me habían contado," se quejó. Enrique instó a Cromwell para que encontrara alguna forma legal de evitar el matrimonio, pero llegados a tal punto, hacerlo era imposible sin arriesgar la alianza vital con los alemanes. A pesar de los recelos de Enrique, se casaron el 06 de enero de 1540 en el Palacio de Placentia, en Greenwich, cerca de Londres por el Arzobispo Thomas Cranmer. Inmediatamente después de llegar a Inglaterra, Ana admitió la forma anglicana de rezar, como esperaba Enrique. La primera noche de la pareja como marido y mujer no fue feliz. Enrique confió a Cromwell que no había consumado el matrimonio, diciendo, "Antes no me gustaba mucho, pero ahora me gusta mucho menos". Ana fue Reina de Inglaterra desde el 06 de enero de 1540 hasta el 09 de julio del mismo año. Enrique deseaba romper el enlace pero no quería ser violento o injusto con Ana, así que pronto se encontró un pretexto para el divorcio. Este matrimonio fue el principio del fin para Thomas Cromwell como Lord canciller. Ordenaron a Ana abandonar la corte el 24 de junio, y el 06 de julio se le informó de la decisión de su marido de reconsiderar el matrimonio. Poco después, pidieron a Ana su consentimiento para una nulidad, a lo que ella accedió. El matrimonio se anuló el 09 de julio de 1540 alegando que no se había llegado a consumar por su anterior compromiso con Francisco de Lorena. Ana no fue coronada como Reina consorte. Tras la nulidad, Ana fue compensada con diversas propiedades, incluyendo el Castillo de Richmond, en el condado de Surrey, y el de Hever, en Kent, perteneciente a la familia de su segunda esposa, Ana Bolena. Enrique y Ana se convirtieron en buenos amigos; ella era un miembro honorífico de la familia del Rey, y se referían a ella como "la querida hermana del Rey". Fue invitada a menudo a la corte y, por gratitud al no haber disputado la anulación, Enrique decretó que se le diera precedencia por delante de todas las mujeres de Inglaterra salvo su propia esposa e hijas. Después de que Catalina Howard fuese decapitada, Ana y su hermano, el Duque de Cléveris, presionaron al Rey para que volviera a casarse con ella. El Rey respondió rápidamente a tales sugerencias diciendo que no. En 1553, cuando las hijas de Enrique, María e Isabel marcharon a Londres con María como la nueva Reina, Ana estuvo allí para saludarlas. También estuvo presente en la coronación de María I en Westminster. Esa fue su última aparición pública. De las mujeres de Enrique VIII, es la segunda que más vivió, después de Catalina de Aragón, y la última en morir. Unos meses más tarde, Ana escribió a María I para darle la enhorabuena por su matrimonio con el Príncipe Felipe de España. No obstante, Ana raramente visitaba la corte durante el reinado de María y disfrutaba manejando sus propiedades particulares. Cuando su salud empezó a fallar, María I permitió a Ana vivir en Chelsea Old Manor, donde había vivido la última esposa de Enrique, Catalina Parr. Allí dictó su testamento a mediados de julio de 1557. En él menciona a su hermano, su hermana y su cuñada, así como a la futura Reina Isabel, la Duquesa de Norfolk y la Condesa de Arundel. Dejó algo de dinero a sus sirvientes y pidió a María e Isabel que los empleasen en sus casas. Ana murió en Chelsea Old Manor, el 16 de julio de 1557, unas pocas semanas antes de su cuadragésimo segundo cumpleaños. Fue sepultada el 03 de agosto en la Abadía de Westminster. Al final de sus días se reconvirtió al catolicismo siguiendo los consejos de la hija de su esposo, María Tudor.