lunes, 14 de noviembre de 2011

OTON I DE GRECIA.

Otto de Wittelsbach. Nació el 11 de junio de 1815 en Salzburgo, Austria. Fue el primer Rey moderno de Grecia. Hijo del Rey Luis I de Baviera y de Teresa de Sajonia-Hildburghausen. En 1832 en virtud del Convenio de Londres, en el que Grecia se convirtió en un Reino independiente nuevo bajo la protección de las grandes potencias, Otto fue elegido Rey de Grecia. Las grandes potencias hicieron prometer al padre de Otto, abstenerse de actos de hostilidad contra el Imperio Otomano, e insistieron en que su título fuera "Rey de Grecia" en lugar de "Rey de los griegos". El joven Príncipe de diecisiete años, llegó a Grecia con 3.500 soldados bávaros y tres asesores de Baviera a bordo de la fragata británica HMS Madagascar. De inmediato adoptó el traje nacional griego y el nombre heleno de "Oton". Inicialmente su gobierno se vio influenciado por tres Consejos de Regencia compuesto por funcionarios de la corte bávara. La regencia mostró poco respeto por las costumbres locales. Además como católico, Otto era visto como un hereje por muchos griegos religiosos, sin embargo, por lo que se estableció que sus herederos deberían ser ortodoxos según los términos de la Constitución de 1843. Al llegar a su mayoría de edad, Otto se deshizo de los Regentes, los cuales eran muy impopulares ante el pueblo y gobernó como un Monarca absoluto. En 1836, Otto visitó Alemania y se casó con la bella y talentosa Duquesa Amalia de Oldenburg, hija del Gran Duque Augusto de Oldenburg y de la Princesa Adelaida de Anhalt-Bernburg-Schaumburg-Hoym. La boda tuvo lugar en Oldenburg, el 22 de noviembre 1836. De dicho matrimonio no nacieron hijos y, la nueva Reina se hizo impopular por interferir en el gobierno y por mantener su religión protestante. Otto fue infiel a su mujer, manteniendo un romance con Jane Digby. Con el tiempo las demandas de sus súbditos de una Constitución fue abrumadora y tras una insurrección armada pero pacífica, Otto otorgó una Constitución en 1843. Se trasladó la capital de Grecia desde Nauplia a Atenas. Su primera tarea como Rey fue hacer un estudio detallado arqueológico y topográfico de Atenas. Atenas fue elegida como la capital griega por razones históricas y sentimentales, no por ser una ciudad grande. A lo largo de su reinado, Otto enfrentó desafíos políticos sobre la debilidad financiera de Grecia y el papel del gobierno en los asuntos de la Iglesia. La política de la Grecia de esa época se basó en las afiliaciones con las tres grandes potencias, y la capacidad de Otto para mantener el apoyo de los poderes era la clave para su permanencia en el poder. En 1861, un estudiante llamado Aristeidis Dosios trató de asesinar a la Reina Amalia, siendo aclamado públicamente como un héroe. Su intento, sin embargo, también provocó sentimientos de simpatía espontánea hacia la monarquía y a la pareja real entre la población griega. Dado que Otto no tenía descendencia legítima, se eligió a su hermano como Príncipe Heredero de Grecia. A menudo se sugiere que después de su muerte, el Príncipe Adalberto se convirtió en el Heredero presunto al trono de Grecia. De hecho, los derechos a la sucesión griega fueron pasados a su otro hermano mayor Leopoldo, que técnicamente le sucedió en el trono griego en 1867. En una visita al Peloponeso en el año 1862, un nuevo golpe de Estado se puso en marcha y esta vez un gobierno provisional se creó y convocó a una Convención Nacional. Embajadores de las grandes potencias instaron al Rey Otto a no resistir, y el Rey y la Reina se refugiaron en un barco de guerra británico, regresando a Baviera de la misma manera en que habían llegado a Grecia. El Rey Otto I de Grecia murió en el exilio en el palacio de los antiguos obispos de Bamberg, Alemania, el 26 de julio de 1867, a los 52 años de edad. Fue sepultado en la Iglesia Theatiner en Munich, Baviera. Durante su exilio, continuó vistiendo el uniforme tradicional griego. Durante la rebelión de Creta contra el Imperio Otomano en 1866, Otto donó la mayor parte de su fortuna para apoyar la rebelión mediante el suministro de armas. También tomó medidas para que su donación sea mantenida en secreto hasta su muerte, para no causar problemas políticos al nuevo Rey, Jorge I. Es generalmente aceptado por los historiadores que Otto amó profundamente a Grecia como su nueva patria. Su fracaso se debió principalmente al resultado de las continuas intrigas y la competencia entre las tres grandes potencias occidentales. Antes de su muerte, Otto pidió ser enterrado con su propio uniforme tradicional griego.