martes, 18 de octubre de 2011

MARÍA TERESA DE BORBÓN Y VALLABRIGA. CONDESA DE CHINCHÓN Y MARQUESA DE BOADILLA DEL MONTE.

María Teresa de Borbón y Vallabriga. Nació en Velada, Toledo, el 26 de noviembre de 1780, en el palacio de los Condes de Altamira. Hija del Infante Don Luis Antonio de Borbón y Farnesio y de María Teresa de Vallabriga y Rozas. Su padre, el Infante Don Luis, había sido apartado de la familia real por negarse a seguir la carrera eclesiástica que le habían impuesto. A la muerte de su padre en 1785, fue trasladada con su hermana María Luisa de Borbón y Vallabriga al Convento de San Clemente de Toledo. La finalidad de tal reclusión era seguramente evitar su boda con algún noble, lo que significaba prolongar las represalias de Carlos III sobre su familia. Allí permaneció María Teresa doce años, hasta 1797, en que reinando su primo Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma, ésta la elige como esposa en una boda concertada para su ministro Manuel Godoy. A cambio de esta boda por interés, ella y su familia fueron compensados por los Reyes. Era tan importante para el Rey Carlos IV complacer a su esposa que no le importó mucho cambiar todo lo que su padre Carlos III había establecido tan dura e implacablemente para su hermano Luis y sus descendientes. El Rey concedió a María Teresa de Borbón y Vallabriga el uso del apellido Borbón, como a su hermano Luis María y a su hermana María Luisa, y pasó a ser Marquesa de Boadilla del Monte, Condesa de Chinchón y posteriormente Grande de España. Para dar a la novia una “dignidad” acorde a Godoy, había que enmendar los errores cometidos en el pasado, entre ellos modificar las inscripciones que se habían hecho en las partidas de bautismo de los hijos de Don Luis con las notas correspondientes que figuraban en los libros parroquiales. Se mandó una real orden al Obispo de Ávila, ordenándole que recogiese y remitiese las partidas de bautismo que existían en sus archivos relativos a los hijos del Infante Don Luis, donde sólo estaba escrito el apellido de la madre; se ordenaba también que pusiese en todas las partidas en primer lugar el apellido Borbón correspondiente al padre y luego el de la madre, lo que el Obispo hizo de inmediato. También la madre de María Teresa sería resarcida; el Rey le permitió usar el título de Infanta y fue condecorada junto a sus dos hijas con la Real Orden de Damas Nobles de María Luisa. Se concedieron pensiones a las hijas del Infante. El hijo mayor Luis María de Borbón y Vallabriga, que había estado en toda la negociación de la boda de su hermana, agradeció al Rey desde Sevilla la concesión de tantos favores, que también a él le habían beneficiado pues en poco tiempo sería nombrado Arzobispo de Toledo y después Arzobispo de Sevilla. La noticia de su compromiso fue recibida por María Teresa con cierta alegría, pues por fin saldría de aquel aburrido encierro, para convertirse en la esposa de un hombre importante, muy ligado a la vida pública y a la familia real, que le iba a proporcionar una vida cómoda y respetable. Además para ella fue una gran satisfacción ver cómo toda su familia, con motivo de su boda, recuperaba la dignidad perdida y era colocada en la más alta posición. Una vez concretadas todas las cláusulas del nuevo matrimonio, se celebró la boda con toda pompa en el Monasterio de El Escorial, el 02 de octubre de 1797. Pero el desencanto vendría pronto. Apenas recién casados, María Teresa pudo comprobar que su esposo no le profesaba amor ni respeto, ya que estaba enamorado desde hacía tiempo de Pepita Tudó que convivía con ellos en la misma casa y descaradamente acudía a los actos públicos y privados con Godoy. Esta tensa situación hizo que la joven, retraída y tímida, se fuera encerrando en sí misma, acumulando un odio a su marido cada vez más intenso. Quizá su inseguridad o su escaso mundo no le permitieron sobrellevar la situación y encontrar otros horizontes en su vida que la hubieran hecho algo feliz. La Reina María Luisa, siempre entrometida en la vida de su favorito, estaba muy preocupada por la relación del matrimonio y se permitía escribir a uno y a otro, dándoles sus maternales consejos. Cuando María Teresa quedó embarazada les hizo trasladarse al Palacio de Oriente para cuidar de ella personalmente, disponiendo que la llevaran en silla de manos para que no se fatigara caminando. El 07 de octubre de 1800 nació la única hija de los Príncipes de la Paz, casados el 02 de octubre de 1797, Carlota Luisa de Godoy y Borbón. En 1803 el Cardenal Luis María de Borbón cedió toda su herencia paterna a su hermana María Teresa, convirtiéndola en la Condesa de Chinchón. Luego del Motín de Aranjuez, en 1808, en el que Godoy fue detenido en su palacio de Aranjuez y encarcelado, María Teresa huyó a Toledo al lado de su hermano, abandonando para siempre a su odiado esposo. Dejó a su hija con los Reyes, que la llevarían consigo a su exilio, donde se reuniría poco más tarde con su padre. Con la invasión de los franceses empezaba otro periodo difícil y triste para la Princesa. Ella y su hermana dejaron de percibir la renta que se les había asignado y perdieron todo lo que tenían, llegando a pasar momentos de verdadera penuria, en el que incluso tuvieron que vender sus alhajas para mantenerse. Con el regreso del Rey Fernando VII, el Cardenal Luis María de Borbón y Vallabriga cayó en desgracia y fue confinado en Toledo, acompañado por María Teresa, de donde sólo salieron para asistir al entierro de su madre en Zaragoza en febrero de 1820. El 08 de noviembre de 1821 su hija Carlota Luisa de Godoy y Borbón se casó en Madrid con el Príncipe italiano Camillo Ruspoli von Khevenhüller-Mestch. El Cardenal Luis María murió en marzo de 1823 y María Teresa no tuvo más remedio que exiliarse en París en 1824, debido a su vinculación con los constitucionalistas y sus ideas liberales. Allí se reunió con su hermana María Luisa y el esposo de ésta, el Duque de San Fernando de Quiroga. Allí vivió un tortuoso romance con el Coronel Mateos, que se enriqueció a su costa y la maltrataba. Pasó una verdadera crisis económica que la obligó a vender algunos cuadros y joyas familiares. Tras una larga y penosa enfermedad (cáncer de matriz) que duró cinco meses, la Condesa de Chinchón murió el 24 de noviembre de 1828, los 47 años de edad. Sus estos fueron trasladados al Palacio de Boadilla del Monte. A los pocos días de su muerte, su viudo Manuel Godoy se casó con la que había sido su amante durante casi cuarenta años, Pepita Tudó.

No hay comentarios: