viernes, 8 de julio de 2011

ROSA VERCELLANA. CONDESA DE MIRAFIORI Y FONTANAFREDDA.

Rosa Vercellana. Nació el 03 de junio de 1833 en Niza, por entonces Reino de Cerdeña. Hija de Giovanni Battista Vercellana y de Teresa Griglio. Su padre había sido un abanderado de la Guardia Imperial de Napoleón. Tras la caída de Napoleón, fue nombrado Oficial de Guardia del Rey, comandando el Cuartel Real, en el coto de caza de Racconigi en 1847. Fue allí, mientras vivía con su familia, que a los catorce años de edad, Rosa conoció al Príncipe Víctor Manuel. La joven se convirtió en su amante con quien tuvo dos hijos: Vittoria Guerrieri, casada con el Marqués Giacomo Spínola, posteriormente con Luigi Spínola y finaelmente con Paolo de Simone; y Emanuele Alberto Guerrieri, Conde de Mirafiori y Fontanafredda, casado con Bianca de Larderel. Esta situación provocó un gran escándalo en 1849 cuando Víctor Emanuel fue coronado Rey de Cerdeña. Cuando su legítima esposa murió en 1855, el Rey nombró a Rosa Condesa de Mirafiori y Fontanafredda por decreto real en 1858. También reconoció a sus dos hijos y les asignó el apellido Guerrieri. En 1864 la capital de Italia, se trasladó de Turín a Florencia y Rosa Vercellana se estableció allí en la villa La Pietraia. Cinco años más tarde, el Rey cayó gravemente enfermo en San Rossore, cerca de Pisa. Ante el temor a morir, el 18 de octubre de 1869 a toda prisa se casó con su amante, en una ceremonia puramente religiosa que no le confirió ningún derecho civil a su mujer. Se enviaron telegramas a Roma para buscar la bendición papal. Una ceremonia civil se celebró en Roma, ocho años después en 1877. Fue un matrimonio morganático, por lo que Rosa nunca se convirtió en Reina y sus hijos tuvieron derechos de sucesión al trono. Víctor Manuel II murió dos meses después de la ceremonia. Rosa Vercellana vivió ocho años más, muriendo el 26 de diciembre de 1885, a los 52 años de edad. La familia Saboya se negó a permitir que fuera sepultada junto a su marido en el Panteón Real, y sus hijos debieron construirle un mausoleo para ella en Turín, junto al Castello di Mirafiori. En 1970 el mausoleo fue comprado por el Ayuntamiento de Turín, a los descendientes de Rosa Vercellana por una suma de 132 millones de liras. El parque fue abierto al público dos años más tardes, pero el mausoleo fue rápidamente profanado en busca de joyas. Nuevos actos de vandalismo se llevó a cabo en los años siguientes y la estructura cayó en un estado de abandono. Importantes obras de restauración se llevaron a cabo a comienzos del siglo XXI, siendo reabierto al público en 2005.