domingo, 19 de junio de 2011

PRINCIPE FERNANDO FELIPE DE ORLEANS. DUQUE DE ORLEANS.

Fernando Felipe de Orleans. Nació el 03 de septiembre de 1810 en Palermo, Italia. Hijo mayor del Rey Luis Felipe I de Francia y de la Princesa María Amalia de Borbón Dos Sicilias. A su nacimiento recibió el título de Duque de Chartres. Visitó por primera vez Francia en 1814 durante la Restauración, estableciéndose definitivamente allí en 1817. Su educación estuvo orientada a la absoluta igualdad con sus pares, en el colegio Enrique IV. Era un gran alumno y al término de la escuela, tomó cursos en la École Polytechnique. Luego de un viaje a Inglaterra y Escocia en 1819, se dirigió a Lunéville para unirse al regimiento de húsares, de la que fue nombrado Coronel por el Rey Carlos X de Francia. En 1830, estaba de guardia en la guarnición de Joigny cuando comenzó la Revolución de julio. Hizo que su regimiento llevara la escarapela tricolor y rápidamente se dirigió a ayudar al levantamiento en París. El 03 de agosto entró en Paría a la cabeza de su regimiento. Cuando la Cámara de Diputados le ofreció a su padre le ofrecieron el trono de Francia, Fernando Felipe recibió el título de Duque de Orleans y se convirtió en Príncipe real y Heredero de la corona. Durante el brote de cólera en 1831, no dudó en tomar grandes riesgos para visitar a los enfermos. A los ojos del pueblo y la prensa se convirtió en un Príncipe generoso, preocupado por la difícil situación de los pobres, y era visto como el único capaz de mediar entre las aspiraciones democráticas modernas de Francia y la herencia de su pasado monárquico. Como consecuencia de sus buenas campañas militares en Argelia y Bélgica, Fernando Felipe se convirtió en un gran militar. Esta brillante carrera militar aumentó su popularidad y prestigio. También se dedicó a mejorar de las condiciones morales y económicas de las tropas francesas. El matrimonio de Fernando Felipe había sido durante mucho tiempo uno de los principales asuntos políticos de la Monarquía de julio. Si no hubiera sido por la Revolución de 1830 se habría casado con la hermana de Enrique, Conde de Chambord. Sin embargo, la familia de la novia abandonó las negociaciones cuando la familia del novio “usurpó” el trono. En este momento la Dinastía de los Orleans estaba a la búsqueda de nuevos aliados en Europa para que no tener que depender exclusivamente en el Reino Unido. El Rey en un principio previó un acercamiento con Rusia a través del Reino de Württemberg. El Rey Guillermo I de Württemberg, (viudo de la Gran Duquesa Catalina Pavlovna de Rusia, hija del Emperador Pablo I Petrovich Romanov) tenía dos hijas casaderas, las Princesas María y Sofía. Sin embargo, el Rey de Württemberg, temió que su hija en un futuro debiera exiliarse a América, por lo que no aceptó la propuesta. Por tal motivo se previó una alianza con Austria, a través de un matrimonio con la Archiduquesa María Teresa, hija del Archiduque Carlos. La Reina María Amalia apoyaba dicha unión, habida cuenta de que ella misma era hija de una Archiduquesa de Austria. Sin embargo, el padre de la novia, que apoyaba el proyecto, encontró mucha oposición en la corte. Luego del fracaso matrimonial en Austria, sólo quedaban dos Princesas católicas: la Princesa Januaria de Brasil, hija del Emperador Pedro I de Brasil, y la Infanta Isabel de España, hija del Infante Francisco, hermano menor del Rey Fernando VII de España. La primera fue excluida por su lejanía, y la segunda debido a la desafortunada historia de su familia respecto de su aspecto físico, la madre de la Isabel era extremadamente obesa y en general no eran atractivas. Finalmente buscaron entre Princesas protestantes alemanas. Se propusieron las Princesas Luisa de Hesse-Kassel; la Princesa María de Sajonia-Altenburg y la Princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Kohary. Sin embargo la elección de los negociadores finalmente recayó sobre la Duquesa Helena Luisa de Mecklemburgo-Schwerin, hija del difunto Príncipe Heredero Federico Luis, Gran Duque Heredero de Mecklemburgo-Schwerin y de la Princesa Carolina de Sajonia-Weimar-Eisenach. Para Fernando Felipe, si bien era una alianza conveniente, no era una novia atractiva. El matrimonio se celebró el 30 de mayo de 1837 en el castillo de Fontainebleau, Francia, ya que el arzobispo de París, había utilizado el pretexto de las diferencias religiosas para prohibir que se llevara a cabo en Notre Dame de París. La ceremonia católica fue realizada en la capilla de Enrique IV, mientras que la luterana fue celebrada en el salón de Luis Felipe. El matrimonio fue muy feliz y produjo dos hijos: Felipe, Conde de París, Príncipe Real, casado con María Isabel de Orleans, Princesa de España; y Roberto, Duque de Chartres, casado con Francisca de Orleans. Fernando Felipe amaba la literatura, la música y las bellas artes. Cada año había cuantiosas donaciones para promover a jóvenes artitas. El 13 de julio de 1842, regresando de Plombières, donde había ido a visitar a su esposa, se dirigía camino a Neuilly-sur-Seine para reunirse con su ejército, cuando los caballos de su carro perdieron el con control en Sablonville. El Duque saltó del carro y se rompió la cabeza contra el pavimento. Unas horas más tarde murió, la temprana edad de 32 años. Su funeral se celebró en Notre Dame y fue sepultado en la Chapelle Royale, en Dreux, Francia. Privados del apoyo popular que había cosechado su hijo mayor, Luis Felipe I y su régimen cayó seis años después. Él, su familia, y Elena, viuda de Fernando Felipe se exiliaron en el Reino Unido. Allí Elena murió casi 16 años después de su marido, el 18 de mayo de 1858 en Richmond, Surrey. Debido a que Elena era protestante, no podía ser sepultada en la católica Chapelle Royale Dreux. Por tal motivo fue construida una habitación adjunto a la capilla y se abrió una ventana entre su tumba y la de esposo.