domingo, 20 de marzo de 2011

REY ENRIQUE IV DE FRANCIA.

Enrique de Borbón. Nació el 13 de diciembre de 1553 en Pau, Reino de Navarra. Primer Monarca de la rama Borbón de la Dinastía de los Capetos en Francia. Hijo de la Reina Juana III de Navarra y del Rey Antonio de Navarra. Aunque bautizado como católico romano, Enrique fue criado como protestante por su madre, ya que ella había declarado el calvinismo como la religión de Navarra. Como adolescente, se unió a las fuerzas de los hugonotes en las guerras de religión de Francia. El 09 de junio de 1572, tras la muerte de Juana, se convirtió en el Rey Enrique III de Navarra. Se había dispuesto, antes de la muerte de su madre, que Enrique se casaría con la Princesa Margarita de Valois, hija de Enrique II de Francia y de Catalina de Médicis. La boda tuvo lugar en París el 18 de agosto de 1572 en el atrio de la Catedral de Notre Dame, París. El 24 de agosto, Día de la Masacre de San Bartolomé comenzó en París la masacre de varios miles de protestantes que habían venido a la boda de Enrique. El propio Enrique escapó por poco de la muerte gracias a la ayuda de su esposa, viéndose obligado a convertirse al catolicismo. Enrique de Navarra se convirtió en el Heredero legal al trono de Francia en 1584 tras la muerte de Francisco, Duque de Alençon, hermano y Heredero del Rey católico Enrique III, quien había sucedido a Carlos IX en 1574. A la muerte de Enrique III el 02 de agosto de 1589, Enrique de Navarra nominalmente se convirtió en Rey de Francia. Sin embargo, la Liga Católica, reforzada por el apoyo desde el exterior, especialmente de España, fue lo suficientemente fuerte como para impedir su ascenso. El nuevo Rey debió ganar su reino por medio de la conquista militar, ayudado por el dinero y tropas enviadas por la Reina Isabel I de Inglaterra. El 25 de julio de 1593, con el apoyo del gran amor de su vida, Gabrielle d'Estrées, Enrique renunció de forma definitiva al protestantismo, ganándose así el resentimiento de los hugonotes y de su antigua aliada, la Reina Isabel I de Inglaterra. Su entrada en la Iglesia Católica Romana le aseguró la lealtad de la gran mayoría de sus súbditos y fue coronado Rey de Francia en la Catedral de Chartres el 27 de febrero de 1594. En 1598, sin embargo, declaró el Edicto de Nantes, que permitió la tolerancia religiosa a los hugonotes. El primer matrimonio de Enrique no fue feliz, y la pareja no tuvo hijos. Enrique y Margarita se separaron, en agosto de 1589, viviendo la Reina durante muchos años en el castillo de Usson en Auvergne. Luego de que Enrique se convirtió en Rey de Francia, era muy importante proporcionar un heredero a la corona con el fin de evitar un problema sucesorio. Enrique quería anular el matrimonio con su esposa y casarse con Gabrielle d'Estrées, que ya le había dado tres hijos. Sin embargo, los consejeros de Enrique se opusieron firmemente a esta idea, pero el asunto se resolvió inesperadamente por la muerte repentina de Gabrielle en la madrugada del 10 de abril de 1599, luego de haber dado a luz prematuramente a un hijo muerto. Su matrimonio con Margarita fue anulado en 1599, casándose con María de Médicis en octubre de 1600. De dicho matrimonio nacieron seis hijos: Luis XIII; Isabel, casada con el Rey Felipe IV de España; María Cristina, casada con el Duque Víctor Amadeo I de Saboya; Nicolás, Duque de Orleans; Gastón, Duque de Orleans; y María Enriqueta, casada con el Rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Durante su reinado, Enrique IV regularizó las finanzas del Estado, promovió la agricultura, drenó los pantanos para crear tierras de cultivo, realizó muchas obras públicas y fomentó la educación, al igual que la creación del Real Colegio Henri-le-Grand en La Flèche. Protegió los bosques de la tala indiscriminada, construyó un nuevo sistema de carreteras, puentes y canales. Renovó París, promovió las artes invitando a cientos de artistas y artesanos. La visión del Rey se extendió más allá de Francia, financió varias expediciones a Norteamérica, en particular a Canadá. El reinado de Enrique IV, vio la continuación de la rivalidad entre Francia y los Habsburgo de España y el Sacro Imperio Romano Germánico por el dominio de Europa Occidental, que sólo se resolvería luego del final de la Guerra de los Treinta Años. Tras su coronación, Enrique IV continuó la política de alianza franco-otomana. Varias empresas se crearon para desarrollar el comercio con tierras lejanas, particularmente en Asia. Como Rey, adoptó políticas y emprendió proyectos para mejorar la vida de todos los habitantes, que lo convirtió en uno de los gobernantes más populares de Francia en su historia. También fue un gran conquistador de mujeres, engendrando muchos hijos con cada amante. A pesar de que era un hombre bondadoso, compasivo y de buen humor, y muy querido por su pueblo, Enrique ha sido objeto de varios atentados contra su vida. El Rey Enrique IV de Francia fue asesinado en París el 14 de mayo de 1610 por un fanático católico, François Ravaillac, quien lo apuñaló. El Rey tenía 56 años de edad. Su cuerpo fue sepultado en la basílica de Saint Denis. Su viuda, María de Médicis, se convirtió en Regente de su hijo de 9 años de edad, Luis XIII, hasta 1617. La cabeza de su cuerpo embalsamado se perdió luego de que los revolucionarios saquearan la Basílica de Saint-Denis y profanaran su tumba en 1793. En 2010, un equipo multidisciplinario dirigido por Philippe Charlier, médico forense en la Universidad de Raymond Poincaré hospital de Garches, confirmó que la cabeza encontrada ese mismo año en poder de un coleccionista privado era de Enrique IV. El cráneo será sepultado en la Basílica Catedral de Saint-Denis, luego de una misa y funeral nacional en 2011.