miércoles, 29 de diciembre de 2010

PRINCIPE ENRIQUE DE PRUSIA.


Enrique de Hohenzollern. Nació el 14 de agosto de 1862 en Berlín, Alemania. Hijo del Rey Federico III de Prusia y Emperador de Alemania, y de Victoria, Princesa Real del Reino Unido. Luego de educarse en el nivel medio en Kassel, a los 15 años de edad, ingresó en el programa de cadetes de la Armada Imperial. Su educación naval incluyó un viaje de dos años por todo el mundo. El éxito del Príncipe en tierras orientales fue tal, que se convirtió en el primer europeo que representaba una Corte en ser recibido en la corte imperial china. En 1899 se convirtió oficialmente en el Comandante del Escuadrón de Asia oriental y en 1903 en Comandante de la estación naval del Mar Báltico. De 1906 a 1909, Enrique fue Comandante de la Flota de Alta Mar. En 1909, fue ascendido a Gran Almirante. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, el Príncipe Enrique fue nombrado Comandante en Jefe de la Flota del Báltico. Aunque su flota era muy inferior a la flota rusa del Báltico, logró hasta la Revolución de 1917, poner a las fuerzas navales de Rusia a la defensiva, y obstaculizar los ataques en la costa alemana. Luego del fin de las hostilidades con Rusia, su misión terminó, y el Príncipe Enrique, simplemente dejó el servicio activo. Con el fin de la guerra y la disolución de la Monarquía en Alemania, Enrique dejó la Marina. El 24 de mayo de 1888 en Charlottenburg, Alemania, el Príncipe Enrique de Prusia se casó con la Princesa Irene de Hesse-Darmstadt, ambos primos hermanos. Irene era hija del Gran Duque Luis de Hesse-Darmstadt y de la Princesa Alicia de Inglaterra. Aunque no es tan bonita como su hermana Isabel, Irene tenía un semblante agradable y equilibrado. Su matrimonio enojó a la Reina Victoria porque ella no había sido informada acerca del noviazgo hasta que ya había decidido casarse. De dicho matrimonio nacieron tres hijos: el Príncipe Waldemar de Prusia, casado con la Princesa Calixta de Lippe-Biesterfeld; el Príncipe Guillermo de Prusia, casado con la Princesa Carlota de Sajonia-Altenburg; y el Príncipe Enrique de Prusia. Sus hijos Waldemar y Enrique eran hemofílicos, enfermedad que provenía de su abuela, la Reina Victoria I de Inglaterra. Cuando Anna Anderson surgió en Berlín en la década de 1920, afirmando ser la Gran Duquesa Anastasia de Rusia, Irene visitó a la mujer, pero concluyó que Anderson no podía ser su sobrina que había visto por última vez en 1913. Enrique tenía poco en común con su hermano, el Emperador alemán Guillermo II. El Príncipe fue realmente popular en el norte de Alemania, y en razón de su actitud humilde y abierta era querido por aquellos bajo su mando. En viajes al extranjero, era un buen diplomático, que, a diferencia de su hermano, fue capaz de encontrar el tono adecuado en las negociaciones. Como un oficial de Marina, Enrique había logrado una profesión que lo satisfacía y encantaba. Se dedicó a la tecnología moderna y fue capaz de entender rápidamente el valor práctico de las innovaciones técnicas. Entusiasta de la navegación a vela, se convirtió en uno de los primeros miembros del Club de Yates de Kiel, creada por un grupo de oficiales de la marina en 1887, y rápidamente se convirtió en mecenas del club. Fue uno de los primeros defensores de la introducción de los submarinos y aviones. Enrique respetaba a su hermano, pero esta actitud no fue devuelta en la misma medida por el Emperador. Luego de la revolución alemana, el Príncipe vivió con su familia en Hemmelmark cerca de Eckernförde, en Schleswig-Holstein, Alemania. Continuó con los deportes de motor y vela e incluso en la vejez fue un participante muy exitoso en las regatas. En 1899, enrique recibió un doctorado honorario en Ingeniería de la universidad técnica de Berlín. También en el extranjero recibió numerosos honores similares, incluyendo un doctorado honorario en 1902 de la Universidad de Harvard. El Príncipe Enrique de Prusia murió de cáncer en la garganta, como su padre, en Hemmelmark el 20 de abril de 1929 a los 66 años de edad.