domingo, 7 de febrero de 2010

GRAN DUQUESA ANASTASIA MIHAILOVNA DE RUSIA. GRAN DUQUESA CONSORTE DE MECKLEMBURGO-SCHWERIN.



Anastasia Mihailovna Romanova. Nació el 28 de julio de 1860 en el Palacio de Peterhoff, Rusia. Hija del Gran Príncipe Mihail Nicolaevich de Rusia y de la Princesa Cecilia de Badén. Anastasia tenía sólo dos años cuando su padre fue nombrado Virrey del Cáucaso, mudándose con su familia a Georgia. Creció en el palacio de su padre en Tiflis, Georgia, en medio de una atmósfera salvaje y austera tal como era la región del Cáucaso. La familia vivía en un palacio enorme y también eran dueños de una finca rural cerca de Borjomi, de una residencia de verano llamada Mikhailovskoe, cerca de San Petersburgo y de una residencia en el Mar Negro. Anastasia familiarmente era conocida como "Stassie". Su padre estaba ocupado con sus actividades militares y gubernamentales, y su madre, mostró a sus hijos poco cariño, criándolos con mano de hierro. La mayor parte del tiempo fue criada separada de sus hermanos, reuniéndose con ellos sólo los domingos, cuando todos estaban autorizados a dar un paseo juntos. Anastasia era particularmente cercana a su hermano mayor, Nicolás Mihailovich, con quien compartió su interés artístico. Llegó a ser muy independiente, inteligente y tenaz, con una personalidad cálida y feliz. Alta y delgada, tenía los cabellos oscuros y ojos verdes. Su educación se centró en los idiomas, aprendió francés, alemán e inglés. En 1878, cuando Anastasia aún no tenía 18 años, su madre y la Gran Princesa María Pavlovna, esposa del Gran Príncipe Vladimir Alexandrovich, arreglaron su matrimonio con el hermano mayor de María Pavlovna, el Príncipe Federico Francisco de Mecklemburgo-Schwerin, que tenía 27 años de edad y era el Heredero del Gran Ducado de Mecklemburgo-Schwerin. En la primavera de 1878, el Príncipe Federico llegó a Tiflis para pedir su mano de su futura esposa. Era rico, Heredero de un Gran Ducado de Alemania y de buen corazón, pero tenía una salud delicada, sufría de asma y de una erupción cutánea y, tenía un corazón débil. El compromiso se resintió por los hermanos de Anastasia, que no querían separarse de ella. Anastasia no era feliz con su novio, horrorizada por la condición de su piel. Sufría ataques periódicos de eczema en la cara y cuerpo, que lo mantenía recluido durante largos períodos. Como era frecuente en los matrimonios dinásticos, no se le dio ninguna opción de elección a la novia por parte de sus padres, que querían asegurar una buena posición para ella. El compromiso fue anunciado y, Anastasia y su familia viajaron a San Petersburgo para preparar la boda. El matrimonio tuvo lugar el 24 de enero de 1879 en el Palacio de Invierno, siendo entregada por su tío el Emperador Alejandro II de Rusia. Hubo una ceremonia ortodoxa y otra protestante. Representantes de todas las casas reinantes de Europa asistieron. El 08 de febrero de 1879, Anastasia y Federico llegaron a Schwerin. La joven pareja se instaló en el Marienpalais, sin embargo a Anastasia no se le permitió decorarlo según su propio gusto. Allí sufría de nostalgia, ya que la Corte era estricta y anticuada, rodeada de una atmósfera opresiva. Aunque su madre era alemana, la Gran Princesa nunca superó su rechazo a su país de adopción. De su matrimonio con Federico Francisco nacieron tres hijos: Alejandrina, Federico Francisco IV y Cecilia. La mala salud de su marido le permitió la excusa perfecta para pasar el menor tiempo posible en Schwerin, pasando mucho tiempo junto a su familia en Rusia y en países de clima cálido para aliviar las dolencias de su marido, tales como Italia y Francia. Tras la muerte de su suegro el 15 de abril de 1883, su marido se convirtió en el Gran Duque Federico Francisco III de Mecklemburgo-Schwerin. La familia regresó a Schwerin. En un primer momento, disfrutó de su nueva posición como esposa del Gran Duque reinante y residiendo en suntuosos departamentos en el palacio de Schwerin. Sin embargo, poco tiempo después deseaba regresar a Italia o Francia. El pueblo no quería que la Soberana viviera en otro lugar, por lo que fue muy criticada. Por ello se llegó a un acuerdo, la pareja viviría en Schwerin durante cinco meses y el resto del año donde quisiera, a condición de que sus hijos nacieran en el Gran Ducado. Luego de que su hija menor, Cecilia, naciera en 1886, Anastasia se trasladó a Cannes, donde solía pasar la mayor parte del año. Entre 1887 y 1889, su esposo construyó para ella un gran palacio de estilo italiano situado en la ladera de una montaña en la bahía de Cannes. Allí vivieron cada año desde noviembre hasta mayo. La Gran Duquesa pasaba el menor tiempo posible en el palacio de Schwerin en verano, prefiriendo su residencia en Gelbensande, un pabellón de caza construido en 1886 cerca del Mar Báltico. Crió a sus hijos con sencillez y les otorgó la libertad que nunca tuvo de sus propios padres. Gustaba de jugar al tenis, amaba la música italiana y el teatro. Sus cartas la revelan como una persona cálida y cuidadosa, pareciendo haber sido feliz toda la vida. Durante sus estancias en la Costa Azul, se reunía con muchos miembros de la realeza europea con sus padres y hermanos. Su madre murió de un ataque al corazón en 1891, y desde entonces, Anastasia se mantuvo muy cerca de su padre y de sus hermanos. Fue criticada por gastar grandes sumas pertenecientes a su propia dote y a las arcas del Gran Ducado. Le gustaba sociabilizar y convirtiéndose en una visitante asidua de las mesas de juego de Montecarlo. A pesar de sus extravagancias, nunca perdió el afecto de su marido. A través de los años, la salud de su marido comenzó a empeorar, pero su muerte repentina se convirtió en un escándalo real. En las primeras horas del 10 de abril de 1897, el Gran Duque Federico Francisco fue encontrado inconsciente en el jardín de su residencia. Por las lesiones sufridas no había dudas de que se trató de un suicidio desde el muro que rodeaba la casa. La noche anterior, Anastasia había realizado una fiesta en la que su marido no quería aparecer debido a su mala salud. Anastasia era tan impopular en Schwerin que era sospechosa de matar a su esposo. Oficialmente se dijo que había sufrido un accidente al caer al vacío. Anastasia realmente lloró la perdida de su marido. Tras enviudar, la Gran Duquesa heredó todas las propiedades privadas, salvo las pertenecientes a su hijo de 15 años, quien se convirtió en el Gran Duque Federico Francisco IV de Mecklemburgo-Schwerin, bajo la regencia de su tío, el Duque Juan Alberto. A partir de entonces, Anastasia raramente visitó Schwerin, permaneciendo en Gelbensande. Prefería vivir en la Costa Azul o viajar a San Petersburgo, París o Inglaterra. Sólo tenía treinta y seis años cuando se quedó viuda, y sus deseos de disfrutar e la vida, su fuerte personalidad y su espíritu de independencia, dieron mucho de que hablar entre los cortesanos. La Gran Duquesa mantuvo un pequeño departamento en París, donde se daba la vida de una acaudalada mujer, asistía a fiestas y jugada en el Casino de Monte Carlo. Comenzó una relación amorosa con su secretario personal, Vladimir Alexandrovich Paltov, y de quien quedó embarazada. Su hijo ilegítimo, Alexis de Wenden, nació en Niza el 23 de diciembre de 1902. El apellido fue otorgado por el Rey Cristian IX de Dinamarca. La Gran Duquesa Anastasia fue muy impopular en Alemania, debido a sus simpatías con los franceses. El Kaiser Guillermo II de Alemania en particular no soportaba su presencia. A la muerte de su padre, en 1909, heredó una inmensa riqueza. En la primera década del siglo 20, la Gran Duquesa ocupaba su tiempo visitando a sus parientes, hijos, el número cada vez mayor de nietos. Sus hobbies eran leer, ir a fiestas y las mesas de juego en el cercano Monte Carlo. En el verano de 1914, justo antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, la Gran Duquesa Anastasia visitó a su hermano Miguel Mihailovich de Rusia y a su familia en Inglaterra. El conflicto la puso en una situación terrible. Dos de sus hijos estaban dentro del bando de Alemania, mientras que sus hermanos luchaban por Rusia. Técnicamente, Anastasia, Gran Duquesa de Alemania, no podía permanecer en Francia, un país en guerra contra Alemania, ni volver a Schwerin, ahora un enemigo de su Rusia natal. Por lo tanto, decidió instalarse en la neutral Suiza. Pasó los años de guerra en Lausana. Durante la guerra, se las arregló para obtener noticias de sus hijos “alemanes” a traves de su hija Alejandrina, Reina de una Dinamarca neutral. Los bolcheviques mataron a tres de sus hermanos, los Grandes Príncipes Nicolás, Jorge y Sergio, durante la Revolución Rusa. La caída de la monarquía alemana al finalizar la guerra significó la pérdida de las coronas para su hijo, en Schwerin, como para su hija Cecilia, en Alemania. Luego de la guerra, la Gran Duquesa Anastasia decidió volver a Francia. Una vez allí, Anastasia se trasladó a Eze. Allí pasó sus últimos años, retomando su vida social. En la primera semana de marzo de 1922, poco después de asistir a una fiesta ofrecida por su sobrino, Andrés Vladimirovich en Cap d'Ail, se sintió enferma. Sufrió un derrame cerebral y murió el 11 de marzo de 1922 en Eze, Francia, a la edad de 61 años. Con su muerte, sus hijos se reunieron por primera vez desde 1914. Su hijo natural, Alexis de Wenden, permaneció en Francia. Fue sepultada junto a su marido en Ludwigslust.