martes, 9 de diciembre de 2008

GRAN PRINCESA MARIA PAVLOVNA DE RUSIA.


Princesa María de Mecklenburgo-Schwerin. Llamada "Miechen". Nació el 14 de mayo de 1854 en Ludwigslust, Alemania. Hija del Gran Duque Federico II de Mecklenburg-Schwerin y de la Princesa Augusta de Reuss-Köstritz. María se casó el Gran Duque Vladimir Alexandrovich de Rusia, hijo del Emperador Alejandro II, el 28 de agosto de 1874 en San Petersburgo, Rusia. Primeramente la Princesa estaba comprometida con otro joven pero lo rompió tan pronto conocer a Vladimir. Sin embargo pasaron tres años antes de que les permitieran casarse. Además María era luterana y se reusaba a convertirse a la fe ortodoxa rusa. El Emperador Alejandro II finalmente consintió en dejar a su hijo casarse con María sin exigir que cambiara de religión. Antes de la ceremonia, la Princesa tomó el nombre de María Pavlovna y el título de Gran Princesa de Rusia y el tratamiento de Alteza Imperial. Años más tarde la Gran Princesa se convirtió a la fe ortodoxa. De dicho matrimonio nacieron cinco hijos: Alejandro, Kirill, Boris, Andrei y Elena. Todos los niños nacieron en el Palacio de Catalina en Tsarskoye Selo, salvo Boris que nació en San Petersburgo. El hijo mayor de María, el Gran Duque Kirill Vladimirovich se casó en 1905, con su prima, la Princesa Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha. Este matrimonio fue desaprobado por Nicolás II y Kirill fue despojado de sus títulos imperiales. Desde entonces se libró una lucha entre su esposo, tío de Nicolás, y su sobrino. Sin embargo, tras varias muertes en la familia imperial que pusieron a Kirill, tercero en la línea de la sucesión al Trono Imperial, Nicolás consintió en rehabilitar a su primo, devolviendo los títulos imperiales y dando a su esposa el título de Gran Princesa y el nombre de Victoria Fedorovna. Esta noticia alegró mucho a la Gran Princesa María Pavlovna, ya que aspiraba a que su hijo algún día pudiera acceder al trono de Rusia. Durante su vida en Rusia, la Gran Princesa vivió en su lujoso y querido Palacio Vladimir, situado en la aristocrática zona del río Neva. Precisamente allí ella se ganó la reputación de ser una de las mejores huéspedes de San Petersburgo. A menudo se bromeaba con la idea de que María trataba de superar el esplendor de la Corte imperial del Palacio de Invierno. Era considerada la grande entre las Grandes Princesas de Rusia. En los años finales del Imperio, María sintió odio por la pareja imperial, sobre todo a Alejandra. En 1909 su marido, el Gran Príncipe Vladimir Alexandrovich, murió. La Gran Princesa María Pavlovna de Rusia fue el último miembro de la Dinastía en dejar Rusia y la primera en morir en el exilio. Permaneció en el Cáucaso asolado por la guerra con sus dos hijos más jóvenes entre 1917 y 1918, todavía esperanzada en lograr que su hijo mayor, el Gran Príncipe Kirill Vladimirovich se convirtiera en el nuevo Zar. Cuando los bolcheviques se acercaron peligrosamente al lugar, escapó en un barco pesquero hasta la cuidad portuaria de Anapa en 1918. María pasó catorce meses en Anapa, rechazando seguir a su hijo Boris, quien dejaba Rusia para siempre. Posteriormente se presentó la posibilidad de escapar a través de Constantinopla, pero ella rechazó la oferta debido a su miedo a someterse a la humillante tarea de ser revisada para verificar si tenía piojos. Finalmente aceptó marcharse cuando el General del Ejército Blanco le advirtió que estaban perdiendo la guerra civil. La Gran Princesa, su hijo Andrei, su amante Matilde Kschessinska, y el hijo de ambos, Vladimir, abordaron un barco italiano que los llevó a Venecia el 13 de febrero de 1920. María Pavlovna se trasladó de Venecia a Suiza y posteriormente a Francia, donde su salud se debilitó rápidamente. El 06 de septiembre de 1920, la Gran Princesa María Pavlovna de Rusia, murió rodeada de su familia en Contrexéville, Francia, donde había comprado un chalet. Con la ayuda de un amigo de la familia, su famosa colección de joya fue pasada de contrabando desde Rusia. Una de sus diademas es propiedad de la Reina Isabel II, la famosa tiara Vladimir. A su muerte sus joyas fueron divididas entre sus hijos.