lunes, 26 de mayo de 2008

EUGENIA DE MONTIJO, EMPERATRIZ DE FRANCIA.


Eugenia de Montijo. Nació el 05 de mayo de 1826 en Granada, España. Hija de Cipriano de Palafox y Portocarrero, Conde de Teba y de María Kirkpatrick. Durante su soltería Eugenia indistintamente utilizó los títulos de Condesa de Teba o Condesa de Montijo. Estudió en París, en el convento del Sacré Coeur donde recibió una educación católica. Cuando el Príncipe Luís Napoleón se convirtió en presidente de la Segunda República, apareció junto con su madre en los bailes que dio el Príncipe-presidente en el Palacio del Eliseo, donde en una ocasión conoció a su esposo. El 29 de enero de 1853 en el Palacio de las Tullerias, París, Francia, Eugenia se casó con Napoleón III Bonaparte, Emperador de Francia. De dicho matrimonio nació un hijo: Luís Eugenio, Príncipe Imperial. Por su belleza, elegancia, y encanto contribuyó enormemente a la brillantez del régimen imperial, y a la vida social y cultural de la Corte imperial. Era conocida por sus espléndidas joyas y vestidos de gala. Como tuvo una brillante educación, su esposo le consultaba en temas importantes y actuó como Regente durante sus ausencias en 1859, 1865 y 1870. Como católica y conservadora, Eugenia se opuso a la política liberal que su marido quería implementar en Italia, defendiendo los poderes papales en dicho estado y por ello fue odiada y difamada por los anticlericales en Francia. En 1869 la Emperatriz asistió a la inauguración del canal de Suez. Apoyó las investigaciones de Luís Pasteur, que acabarían en la vacuna contra la rabia. Cuando el Segundo Imperio francés fue derrocado tras la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana (1870-1871), la Emperatriz y su marido se refugiaron en Inglaterra, instalándose en Kent. Tras la muerte del Emperador Napoleón III de Francia, el 09 de enero de 1873, Eugenia se trasladó a Biarritz, Francia, donde pasó el resto de sus días absteniéndose de toda interferencia en la política francesa. El 01 de junio de 1879, en Sudáfrica, murió asesinado por los zulúes su único hijo. Luego de ese acontecimiento tan doloroso, la salud de la Emperatriz comenzó a deteriorarse. Eugenia murió el 11 de julio de 1920 en Madrid, España, a la edad de 94 años, durante una visita a sus parientes. Fue sepultada en la Cripta Imperial de la Abadía de San Michael, junto a su esposo e hijo.